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sábado, 30 de junio de 2012

Un nuevo hombre para una nueva sociedad (Editorial Balcei, julio de 20102)

Los países que crecen, cuyo futuro está escrito en el alma de sus hombres y mujeres, encuentran en la exploración de la ciencia y el saber las palabras justas para escribir párrafos de progreso. Son los países que invierten en investigación, los que hacen del estudio y el desarrollo científico los que avanzan, los que descubren nuevas formas de progreso, soluciones a los problemas que la vida nos presenta como retos a veces insalvables, a veces superables.


   Los días son ahora largos y negros. No hay mañana que no despertemos agredidos por decisiones lejanas tomadas en despachos insensibles que nos duelen como arañazos salvajes. Ya quedan lejos los amaneceres claros y ahora lo que cuentan son los pasos de los mineros en lucha y las palabras de los maestros en defensa de lo público, las voces de los trabajadores que ven morir el progreso y las horas que mueren en cada familia sin recursos. Se diría que la noche gobierna las vidas de quienes no tienen arte ni parte en este desastre que nos agota hasta el desánimo y lo que ayer era ilusión y futuro ahora es tristeza y miseria.


   Seguramente dentro de unos años revisaremos las hemerotecas y comprobaremos, melancólicos, que hubo un tiempo en que luchamos por sostener un mundo en el que habíamos creído y por el que habíamos luchado con ahínco y fe en lo posible, pero también es probable que reconozcamos que hubo muchas razones en contra que impidieron que pudiéramos evitar la caída. Hoy, cada día contemplamos estupefactos cómo mueren una tras otra todas las conquistas sociales logradas tras años de trabajo y sacrificio. No pasa jornada sin que demos un paso atrás, pero también es verdad que de esta crisis, de este momento en que se hace necesario favorecer la reflexión tiene que nacer un mundo nuevo en el que ya no haya lugar al despilfarro ni a la corrupción, donde otros valores morales gobiernen la cosa pública y donde no sólo los ciudadanos sino, y sobre todo, sus gobernantes actúen con honestidad, razón y lealtad hacia el pueblo.


   Son muchas las voces que claman por la necesidad de una regeneración ética de nuestra sociedad. Y no se puede sostener ni un minuto más los modos de gobernar y gobernarnos que han regido nuestro destino hasta el momento. Por eso la oportunidad que la crisis sistémica que estamos sufriendo nos ofrece de reflexión y acción tiene que ser aprovechada por todos. El movimiento de los indignados es plausible pero se está mostrando como ineficaz para romper la endiablada dinámica en la que nos movemos; la reacción ciega y torpe de nuestros gobernantes no hace sino añadir desesperanza y tristeza a los ciudadanos y la política de austeridad y recortes hasta el infinito provocan más pesimismo y desánimo.


   Si creemos en nosotros habrá alguna posibilidad de resurgir; por el contrario, si nos dejamos llevar sin más por esta avalancha de medidas que los gobiernos están tomando y que está transformando la sociedad que nos habíamos dado, sólo tendremos ánimo para ver la destrucción, pero sin ninguna oportunidad para intervenir sobre el futuro. Esto debe traducirse en separar el grano de la paja y considerar cómo hemos vivido hasta ahora y cómo tenemos que empezar a buscar un nuevo estilo de vida. Es posible que sea preciso mantener el espíritu de lucha social, pero ante todo y sobre todas las cosas lo importante será cambiar nosotros mismos. Uno a uno, para así, sumando todos los procesos de transformación personal, construir la nueva sociedad.


   Nada será como antes. Nada va a ser igual. Lo que antes ocupaba un lugar de preferencia en nuestra escala de valores ahora, sencillamente, desaparece para darle paso a una nueva forma de estar en el mundo. Un nuevo hombre, una nueva mujer. Ocupados, comprometidos, firmes en nuestro camino: así debemos mostrarnos, así debemos permanecer, pero nunca rendidos, ni apaciguados, ni iracundos, pues la cólera nos hace débiles y nos convierte en blanco del poderoso. Y ese paso, el de la indefensión, es el último que tenemos que dar.


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jueves, 31 de mayo de 2012

Alcorisa, sociedad bilingüe

Heraldo de Aragón publica hoy una información que titula “La mitad de los colegios bilingües están saturados”. En ella, el periodista recoge las opiniones de varios directores o miembros de equipos directivos de estos centros que ven cómo la demanda supera de modo significativo la oferta y explican cómo, en todos los casos, la educación bilingüe (en inglés, pero también en francés o alemán) es una razón determinante a la hora de conquistar a las familias.


   La enseñanza bilingüe es hoy en día un argumento de calidad educativa al que aspiran muchas comunidades escolares, pues hay razones contrastadas para valorar muy positivamente este proyecto que en Alcorisa, en una decisión valiente y que sin duda marcó un antes y un después en el modelo educativo, se implantó hace siete años y que en la actualidad ya es una seña de identidad que ha transformado muy positivamente nuestro modo de hacer y ha abierto un horizonte de enormes posibilidades, también sociales y económicas.


   Mario Torrado, Director del Colegio Rosales del Canal de Zaragoza, dice que él ya no se plantea trabajar en un centro que no sea bilingüe, y comparto su opinión. Además, explica que Aragón es una de las comunidades en las que mejor funciona este programa, y esa opinión también la comparto, como así hemos podido comprobar ambos en sucesivos encuentros a nivel nacional con otros directores de colegios del resto de España, algo que también se confirma en Alcorisa, donde el Bilingüismo ya se ha instalado con plenitud y normalidad en la sociedad y donde existe una atmósfera absolutamente favorable a la adquisición de una segunda lengua, también entre la población adulta, que se forma con interés y esfuerzo en la Escuela Oficial de Idiomas.


    Sin duda, y lo he dicho en muchas ocasiones y en diferentes foros, el proyecto bilingüe es una de las mejores cosas que le han pasado a nuestro pueblo en los últimos años, educativamente hablando, pero también socialmente, pues dentro de un tiempo, no muy lejano, nuestra sociedad contará con ciudadanos que, incluso independientemente de su titulación académica, serán capaces de comunicarse en inglés y español, con lo que eso supone de capital humano. Además, aquellos que logren alcanzar la posibilidad de cursar estudios superiores, tendrán un nivel de inglés muy alto, lo que les abrirá muchísimas puertas profesionales y laborales que tradicionalemnte se les han cerrado a los españoles, que siempre hemos tenido en el aprendizaje de una segunda lengua uno de nuestros principales déficits formativos.


   Se abre, pues, ante nosotros, un horizonte apasionante que deberemos saber gestionar

adecuadamente. Nuestros alumnos se acercan, en su primera promoción, al cumplimiento

de la primera fase de su formación bilingüe dentro de dos años y se acerca el momento de

empezar a pensar en intercambios con otros colegios europeos y abrirle la puerta al futuro.


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martes, 10 de marzo de 2009

Alcorisa, la sonrisa bilingüe

Ahora que las palabras son más audaces y el porvenir se asoma con gesto seguro es más honesto hacerle caso a la Historia y convenir que los sueños están hechos de la misma materia que la esperanza. Al igual que Martin L. King, nosotros también tuvimos un sueño. En efecto, we had a dream.

Alcorisa es el lugar que hemos elegido para vivir, trabajar, amar y crecer y en él, en ese sueño, nuestro pueblo se convertía en una comunidad en la que el lenguaje era su herramienta más preciada, en la que sus ciudadanos abrían las ventanas a otras formas de entender el mundo y aprender que la línea del horizonte es un abrazo con lo que no conocemos pero anhelamos hacer nuestro. En el sueño contemplábamos otras culturas y veíamos a sus ciudadanos hablar dos lenguas, dos universos unidos.

Soñábamos que los jóvenes de Alcorisa se acercaban a la vida empleando dos idiomas. Uno, el propio, el que llamamos castellano (o español, depende esto de que nos avergüence o no la tiranía de la corrección), que es nuestra alma y nuestra madre. Otro, el idioma universal, el inglés, que es la llave del futuro, la puerta por la que llegar a un mañana más abierto donde el progreso es el compañero inseparable. Dos lenguas para una comunidad dispuesta a la superación y el bienestar de nuestros herederos.

Con sólo soñarlo ya merecería la pena vivir, pero podemos mostrar nuestra alegría cuando el Colegio “El Justicia de Aragón” ya lleva cuatro años trabajando en un Proyecto Bilingüe que hará, junto al IES “Damián Forment”, que este sueño sea una realidad dentro de unos años. Nuestros alumnos ya están siendo educados en dos idiomas y están entendiendo el mundo y la vida en dos idiomas: español e inglés. Esta apuesta, que no es sólo del Colegio, sino de Alcorisa, es la decisión más trascendente que en términos sociales se ha tomado en nuestra localidad en los últimos años. Conlleva unas consecuencias que transformarán extraordinariamente el tejido económico, empresarial, cultural y social, más allá del nivel educativo que cada ciudadano alcance. Poder contar con ciudadanos capaces de comunicarse naturalmente en dos lenguas es un capital humano de tal calidad que sólo el paso de los años nos permitirá valorar en su justa medida.

Sí, tenemos un sueño. Y lo estamos cumpliendo, con entusiasmo y con una capacidad de compromiso y esfuerzo compartido. Y sí, hemos comprobado que los sueños se cumplen. Yes, we can.

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A Ángel Gracia, maestro amanecer

Sí, querido Ángel. Sé que te acuerdas de aquel día en que una inspectora dijo ante los invitados a aquel acto: "Cuando llegué a vuestro...