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lunes, 2 de noviembre de 2020

Víctor Fernández, el verbo consciente


(Este texto lo escribí en noviembre de 2007)

Las tardes en el barrio eran siempre diferentes. Pareciera que el sol, ese altivo compañero de juegos y descubrimientos, era siempre el mismo, pero los chavales sabíamos que eso no era así, que en nuestras calles vivían muchos soles, tantos como chicos; muchas estrellas, tantas como chicas y alguna que otra luna, si bien todos ellos vestían pantalón corto y comían interminables bocadillos de mortadela chiripitiflaútica.

Había muchos soles y uno de ellos vivía al lado de las traviesas. Su mano derecha en ocasiones empuñaba una estilizada raqueta de tenis, esbelta como sus movimientos, y sus piernas eran capaces de recorrer kilómetros anchurosos como las explanadas que nos rodeaban: de casa al colegio, aquellos partidos a la sombra de "il bello Panatta", del colegio a La Camisera, de La Camisera...

Hoy su palabra ilumina, aturde, enciende, ofusca, limpia y exaspera. Su gesto es hermano siempre de su conciencia y la vida ha abrazado muchos de sus pasos y repudiado algunas de sus zancadas. Eligió la vereda de las praderas limpias por las que el futuro y la emoción de tantos han transitado, abrió la carne de todo un pueblo porque de ese pueblo era hijo y acogió la impaciencia de quienes sienten la urgencia del aliento inaplazable.

 Aquí, en este rincón donde los mensajes encuentran cobijo, levantamos el recuerdo que creció con nosotros y se hizo verdad, no porque lo sea, sino porque la sentimos nuestra, que es lo mejor que nos puede ocurrir.

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domingo, 1 de noviembre de 2020

Lobo Diarte, la zancada salvaje

   
Hubo un tiempo en que las espaldas del mar recogían la espuma de muchachos hambrientos de gloria. Era el tiempo de océanos rugosos que tan sólo unos pocos valientes se atrevían a cruzar en busca de hombres metálicos como el futuro. Para que eso fuera así, para que hubiese un camino que andar a la caza de firmamentos azules tenían que existir magos que bajo los mantos de la nada hallasen tesoros de leyenda. 

 Uno de esos hombres fue Avelino Chaves. Quien fuese secretario técnico del Real Zaragoza cuando no había intermediarios voraces ni prestamistas de la mentira fue el esponsable de varios de los fichajes más importantes de la historia del zaragocismo. Uno de ellos fue Carlos “Lobo” Diarte. 

   Aquel muchacho espigado como un surtidor de trueno llegó a la hermosa ciudad aragonesa con diecinueve años. Callado, tímido, silencioso como el Ebro al pasar por el Pilar, aquel diamante de zancada selvática encontró en Luis Cid, “Carriega”, el mejor entrenador posible. El gallego supo acunar al tímido paraguayo, cuidarle como a un hijo recién conocido y extraer de él lo mejor que guardaba en su interior inabarcable. 

 Dueño de un físico poderoso y elegante, el Lobo llegó en enero de 1973 y jugó más de sesenta partidos con el león en su pecho. El apodo se lo puso su amigo Ribarola en el Olimpia de Asunción, donde lo encontró Chaves. Ya había debutado con la selección de Paraguay y en el Real Zaragoza jugó casi tres años. Entre sus goles muy recordados son el segundo al Real Madrid en aquel legendario 6 – 1 del 30 de Abril de 1975 y el que le había metido diez días antes al Elche y que supuso el gol número 1000 del Real Zaragoza en primera división. Este gol fue el fruto de una magistral combinación entre García Castany y Rubial. Éste se internó por la banda derecha y centró, donde Arrúa controló para pasar a Diarte quien, de tiro raso a veinte centímetros del suelo, logró colocar el balón junto al poste derecho. De ensueño. 

 Lobo Diarte aportó vigor, verticalidad, regate y, sobre todo, un poderoso latigazo con la cabeza que le convirtió en el mejor delantero centro del momento. Su último partido con el Real Zaragoza fue la final de copa frente al Atlético de Madrid, que acabó en derrota con gol de Gárate y desafortunadísimo arbitraje de Segrelles (aún recuerdo la portada de Zaragoza Deportiva con una fotografía del árbitro “recogiendo” el trofeo) y fue el Valencia quien le fichó pagando 70 millones de pesetas, récord absoluto hasta el momento en la compra de un jugador. 

 Lobo Diarte fue futbolista, pero la poesía ha sido su mejor amigas hasta el final de sus días. Los versos de Ángel González, Josefina Pla y Roa Bastos han acompañado a este corcel humano capaz de acercar el cielo a las llanuras habitadas pro los mortales. Su capacidad para romper las líneas vertucales que construye el universo le hicieron valedor de un hueco en el cielo del zaragocismo, junto a Carlos Lapetra, Santos y Murillo. Allí, Lobo, esperamos encontrar la estela de tu carrera inalcanzable, la que sirvió para dibujar los senderos por los que perseguir la gloria que encontraste porque la soñaste en tu Asunción natal. Que la mañana eterna mantenga encendidas tus nueve llamas azules.

jueves, 2 de julio de 2020

Juan Señor: "Tratamos de mostrar a los chicos que en la vida hay una letra mágica: la hache de Humildad y que en un equipo todos son importantes”.

   

En julio de 2007 tuve ocasión de entrevistar a Juan Señor para la revista BALCEI. 

En esos días se estaba desarrollando el Campus de Fútbol Base "Juan Señor" en Alcorisa (Teruel) y fue un placer hablar de fútbol con la leyenda zaragocista y compartir esos momentos, además, con Paco Romea y Pepe Formento, Presidente de la Peña zaragocista "Juan Señor", de Alcorisa.



BALCEI: Este campus tiene un fuerte contenido educativo, ¿verdad?
Juan Señor:
 Sí. Lo cierto es que conseguimos muchas cosas. Desde el punto de vista futbolístico, en cuanto a ampliarles conceptos futbolísticos y solventarles dudas, pero en aspectos personales, como, por ejemplo, aprender a hacerse la cama. Aprenden que aquí hay unas normas, un compañerismo, una convivencia con gente de diversa procedencia y de lo que se trata es de que aprendan a relacionarse. Los chavales lo que hacen aquí es formarse y comprobar que el fútbol, que es su pasión, se puede convertir en un hábito muy beneficioso y que a cualquier padre le gusta comprobar que mientras se practica deporte no se está en otras cosas.

BALCEI: ¿Merece la pena trabajar en el deporte base en un momento tan mercantilista?.
Juan Señor:
 Sí. Es difícil, porque los medios de comunicación nos muestran una realidad muy concreta: la fama, el dinero, y eso a veces equivoca a la gente. Hay que aclarar que ser futbolista no es fácil, que hay que pasar unos filtros y que lo más importante es practicar el fútbol y disfrutar.

BALCEI: Paco, ¿se sigue disfrutando del fútbol después de tantos años y con chicos tan jóvenes?
Paco Romea:
 Sí, precisamente se sigue disfrutando por los chicos. Son aire fresco porque vuelves a disfrutar de las sensaciones que tenías cuando eras joven. Estos chicos preguntan, quieren saber, y eso te obliga a renovarte. Es como volver a empezar y a veces se pasa mal, porque los envidias, te gustaría volver a repetir con la sabiduría de ahora.

BALCEI: ¿Por qué se vuelve a hacer el campus de nuevo en Alcorisa?
Juan Señor:
 Siempre he defendido mantener el campus en Aragón y desde hace años me tira mucho la idea de Teruel, por ser una zona desconocida con una belleza enorme. Quería recuperar el concepto de colonia y después de estar en Sabiñánigo, donde está Pyrenarium, donde el control de los niños se pierde y se diluye un poco, comenzamos a pensar en otros sitios. Pensamos en Ejea, que es el pueblo de Paco, y pensamos en Alcorisa, porque aquí ya habíamos hecho alguna semana deportiva hace algunos años. Después de hablar con Pepe (Formento) y con el anterior consistorio, vimos que encajaban las cosas, así que consideramos la existencia de un albergue para alojar a los chavales y como había buena disposición por parte de todos, lo decidimos.

BALCEI: Paco, ¿cómo es un día en la vida del campus?
Paco Romea:
 La base es el fútbol. Por la mañana hay un trabajo de campo y antes de comer hay un trabajo de polideportivo y pabellón y de relación con el pueblo y otras actividades de tiempo libre y de entretenimiento a cargo de unas personas especialistas en este tipo de cosas para tener cubierta toda la jornada.

BALCEI: Se trabajan valores como la constancia, el esfuerzo, el orden, la responsabilidad, la solidaridad en el trabajo...
Juan Señor:
 Sí. Una de la mejores cosas que tiene el fútbol es que se aprende a ser humilde, a no juzgar a los demás. Todos se necesitan, unos para defender, otros para atacar...Eso ayuda a que entiendan que cuando se convive todos son importantes, todos se necesitan. Tratamos que vean que el trabajo de grupo es el que te lleva al éxito, no que uno meta goles o que llegué papá y le dé al chico 5 euros por cada gol que mete el chico, porque eso pasa y son formas de motivar que yo no comparto. Todos tienen que sentirse importantes y ahí la tarea del entrenador es muy importante. Yo, sin la ayuda de Paco, que es uno de los hombres importantes de este campus, y de todos mis colaboradores, no podría llevar a cabo esta experiencia.

BALCEI: Dáis a entender que este equipo de trabajadores del fútbol, de enamorados del fútbol, tiene y defiende un estilo, una filosofía propia. A veces nos preguntamos: ¿un campus de fútbol en Aragón es igual que un campus organizado en el Norte de España?
Paco Romea:
 No, yo creo que no hay diferencias. Ahora han proliferado este tipo de campus, y lo que ocurre es que el nuestro tiene una serie de aportaciones propias que lo hacen diferente. Desde la convivencia entre los chicos hasta mejorar hábitos de higiene y salud para tratar de adaptarlos a las edades de los chicos.
Juan Señor: Lo importante es el desarrollo. Se basa en el fútbol pero pretendemos que esté todo controlado porque es necesario que los chicos tengan una disciplina y unas normas.

BALCEI: Dos jugadores de Primera División como vosotros, que habéis sido modelo y, en ocasiones, leyenda, como lo eres tú para mí, Juan, ¿cómo bajan a la tierra después de haber tocado el Cielo?
Juan Señor:
 Pues sabiendo que somos personas normales, que tenemos que seguir trabajando, que sabemos que el trabajo da sus frutos y somos personas que estamos para todo, hasta para “llevar el botijo”. No se nos caen los anillos por nada. Tratamos de mostrarles a los chicos que hay una letra que es mágica y es muda, que es la hache y que la humildad es fundamental y eso nos ha permitido a muchos bajar rápidamente de esa nube de fama, de reconocimiento y saber que tengo que seguir siendo una persona normal. Ya era una persona normal, siempre he sido una persona normal que se mueve por el mundo como cualquier otro. La única diferencia es que hemos tenido una profesión en la que todo el mundo te conoce, pero hay otras profesiones tan importantes como la nuestra. Y aquí es donde se ve la importancia que tiene la información que proporcionan los medios de comunicación.

BALCEI: ¿Cumplen esos medios con un papel leal, correcto?
Juan Señor:
 Sí cumplen en la parcela informativa, no tanto en la parcela de opinión, porque aquí entran en juego la pasión por unos colores, los intereses que puede tener uno simplemente porque es amigo de Cuartero, por ejemplo. Hay muchas diferencias de opinión y es que no hace falta ser entrenador para entender de fútbol, no hace falta ser entrenador para discrepar de alguien que ha estado 40 años dedicado al fútbol. Éste, cualquiera, que sólo ve fútbol y que le gusta puede hablar y opinar sobre la táctica de un profesional. A mí no se me ocurre opinar sobre Derecho y, sin embargo, aquí tengo que aceptar...

BALCEI: ...cuarenta y cuatro millones de seleccionadores...
Juan Señor:
 Sí, sí, y hay algunos tercos, ¿eh?, que dicen que esto es así y no le han pegado una patada a un balón y hay que respetarlo.

BALCEI: Aprovechando, Paco, la actualidad informativa, hoy Gaby Milito ha vestido la camiseta del Barça. ¿Qué se siente cuando ves que eso sucede?
Paco Romea:
 ¡Hombre! Se siente añoranza, eso siempre te queda, porque te gustaría seguir. Yo lo que les digo a los chavales es que tienen que vivir el día a día y abrirse paso en la vida, porque esto se acaba. Yo he jugado un Barça – Real Madrid o un Barça – Inter de Copa de Europa y a mis hijos no les puedo decir: “Mira esta es la camiseta o la foto del partido”. Yo les tengo que dar el bocadillo o los libros para el colegio. Lo importante es abrirse paso en la vida, estudiar y luego, si sale algo, adelante. Es verdad que sigues viviendo la añoranza, sigues teniendo dentro ese saborcillo de lo vivido, pero eso ya ha pasado y tratas de sacar lo positivo de tu experiencia.

BALCEI: A veces tienes ocasión de decirles a los chicos que van a tener la ocasión de estar con alguien que es leyenda viva del fútbol español y puede llegar a pensarse que esa cercanía le resta magia al encuentro.
Juan Señor:
 No, eso está muy bien. Es bueno que ellos vean la realidad y la realidad no es otra que cuando uno trabaja y se esfuerza eso te ayuda a alcanzar ciertas metas que están al alcance. Hace falta sacrificarse y ser capaces de pasar los filtros de la adolescencia, de la novia que surge, de los amigos...El chico tiene que tomar muchas decisiones cuando llegan cada uno de los momentos, igual que hicimos nosotros a lo largo de nuestra vida. Por eso nos gusta mucho que los chicos nos vean como personas normales. Somos unos apasionados por el fútbol, estamos locos por el fútbol, pero somos gente que tiene hábitos normales que no somos ni mejores ni peores pero que nos dedicamos a esta profesión.

BALCEI: Yo creo que más que locos por el fútbol sois unos locos por la vida, porque hay que tener amor a la vida para estar hoy aquí.
Paco Romea:
 No, sinceramente, no, te lo agradezco de verdad, pero yo creo que hay un montón de profesiones que te permiten mostrar tu amor por la vida. En mis tiempos era mucho más difícil, pero hoy en día hay más medios y eso permite elegir lo que te gusta y si lo sabes compaginar con una buena formación, que el chico pueda elegir y tenga un complemento deportivo, pues miel sobre hojuelas…

BALCEI: Tenemos aquí a Pepe Formento, Presidente de la Peña Zaragocista "Juan Señor", de Alcorisa y con él aquí sería imperdonable no hablar de la actualidad del Real Zaragoza. Y te veo muy sonriente, más sonriente que hace algunas temporadas...
Pepe Formento:
 Sí, parece que se puede armar un buen equipo, que la intención es crecer poco a poco y a ver si llegamos a la Champions.

BALCEI: ¿Puede ser el momento en que el Zaragoza dé ese salto?
Juan Señor:
 Sí, puede ser el momento. Aunque también nos preguntamos: ¿cuál puede ser el momento bueno? Quizás cuando el Zaragoza tenga un campo nuevo para poder acoger a un Inter de Milán, como jugó Paco, o un Ajax, como jugué yo. Por un lado están las prisas en el aspecto competitivo y sí, parece que se está formando un equipo ilusionante, pero a mí me gusta tirar de la prudencia porque hasta el final no te llega el premio y es mejor ser prudente a pesar de que te ilusiona ver algo como lo que se está construyendo esta temporada. Ahora bien, en cuanto a nombres sí se puede hablar de un proyecto que da ese pasito adelante para conseguir Champions. Yo sí digo que esta temporada pasada el Zaragoza perdió una oportunidad enorme de jugar la Champions y el Zaragoza ha fallado con los más pequeños, pero hay que dar por bueno que se ha conseguido entrar en Europa, que se está entre los seis mejores equipos del campeonato español, que es un campeonato duro y hay que pensar que con todos estos fichajes se dé el santo cualitativo. De momento ilusionan a la gente; luego, veremos a ver cómo se desarrolla todo, porque también los demás se están reforzando...

BALCEI: Por lo menos, pronto, ¿no? Los fichajes se están produciendo muy pronto.
Paco Romea:
 Es que el fútbol también ha evolucionado mucho, porque en nuestros tiempos no había representantes, los clubes tenían el derecho de retención y ha evolucionado hacia un mercado más libre...
Pepe Formento: Sí, pero el futbolista está más cogido...

BALCEI: Y en el caso de Ayala, ¿no pensáis que la prensa nacional se ha ensañado de manera especial con él?
Juan Señor:
 Eso depende de los medios de comunicación. Por ejemplo, podemos hablar del caso Cani. O de Ayala: ¿dónde está el culpable? Pues depende de lo que digan los medios, de cómo se diga, parece que eres el bueno o el malo de la película.

BALCEI: ¿Puede dar la sensación de que el Zaragoza está fichando nombres pero el equipo no acabe bien construido?
Juan Señor:
 Ha habido épocas en que los grandes equipos han fichado jugadores sin nombre y han funcionado muy bien o al revés, han fichado nombres y la cosa no ha marchado. En el caso del Zaragoza, y siempre tirando de prudencia, aparentemente se están haciendo las cosas con coherencia. Luego veremos a ver, porque fichar a Ayala puede parecer bien pero, por otra parte, a partir de los 30 años la velocidad hay que cuidarla mucho porque se va perdiendo un poquito...Pero, claro, si fichas a Pavón, un hombre con experiencia internacional y al mismo tiempo joven, pues ya parece que tienes el relevo. Además, está Sergio Fernández, que ha cumplido, y muy bien, la temporada pasada. A partir de ahí, tenemos que verles funcionar.

BALCEI: Paco, ¿y el Barcelona? Porque estando tú aquí, tenemos que hablar del Barça.
Paco Romea:
 Yo creo que, como ha dicho Juan, el Barcelona ha regalado la Liga...¡Bueno! Regalado entre comillas, porque no hay que quitarle ningún mérito al Madrid, pero sinceramente creo que el Barcelona está firmando bien. Es coherente, porque el entrenador me parece una persona muy sensata, muy responsable, muy manejador del vestuario, por mucho que la prensa diga lo que diga. Él ha sido jugador y sabe cómo manejar el vestuario. Luego ya está en acertar, porque con el mismo trabajo pega en el palo o entra dentro, has trabajado muy bien, y si sale fuera no has trabajado bien. Quizás alguien me lo rebata, pero haber sido jugador es una experiencia que tienes que aprovechar en un vestuario, con todos mis respetos para quien no lo ha sido.

BALCEI: ¿Es un hándicap para, por ejemplo, Víctor Fernández, no haber sido un jugador de primer nivel, como vosotros, en su trabajo como entrenador?
Juan Señor:
 No, no es un hándicap, pero no cuenta con esa ventaja. Por otro lado cuenta con la ventaja de ser un hombre estudioso...Yo creo que si un entrenador es inteligente tiene que rodearse de gente que le aporte y me imagino que Víctor Fernández tendrá bien medido gente a su lado que le aporte muchas cosas como yo con Paco Romea, que ha venido conmigo a los proyectos de Salamanca y Mérida y yo salí muy contento del rendimiento que dimos tres personas en las diferentes parcelas: dos de ellas conocedoras del fútbol a nivel de vestuario, con experiencia, y otra persona estudiosa. Y yo sí veo que Víctor Fernández tiene esa desventaja, porque no es fácil llevar un vestuario. Cada futbolista es una historia: a unos los motivas de una manera, a otros de otra, a otros dejarlos tranquilos, a otros leerles la cartilla, a otros decirles “¡adelante!”, con otro te tienes que ir a comer con él para hablar tranquilamente de un problema que surge y que hay que solucionar. Por eso, cuando tú has vivido todas esas sensaciones es fácil que aciertes con quién te tienes que ir a comer, con quién tienes que hablar, a quién le tienes que dar el pescozón o a quien, simplemente, lo dejas de lado. Seguramente, será difícil que Víctor, por muchos años que esté en el fútbol, sepa diferenciar eso, que no quiere decir que no pueda ser un buen entrenador o mejor entrenador que el que ha practicado.

BALCEI: ¿Y el llamado “modelo británico”: entrenadores de largo recorrido, proyectos largos...?
Juan Señor:
 A mí me gusta mucho. Lo que pasa es que en España faltan años. Yo, ahora mismo, para ejercer de entrenador, para vivir lo que es el fútbol tal y como lo siento donde estaría mejor sería en Inglaterra. Simplemente porque puedes trabajar con una cierta previsión de tiempo, un planificación coherente. Nosotros no lo hemos hecho, pero lo hemos pensado muchas veces. Hay muchos entrenadores que preparan a sus equipos para que estén casi al cien por cien en el primer partido de liga por un simple motivo: porque si consigues resultados, no te echan. Luego esos equipos es difícil que aguanten hasta el final, porque necesitan una base física, un trabajo aeróbico y normalmente es que a principios de temporada llegues a un 60 ó 70 % y luego vayas subiendo. Pero por la cultura que hay en nuestro país algunos entrenadores han hecho que esos equipos empiecen como motos pero luego no tienen aguante. Y la causa fundamental es que a ese entrenador lo único que le mantienen son los resultados.

BALCEI: Sin embargo parece que vamos hacia eso, ¿no? Tenemos los ejemplos de Rijkaard en el Barcelona o el propio Víctor, que firmó por cuatro años. ¿O nuestro carácter nos impide mantener una apuesta de esas características?
Paco Romea:
 Yo lo que creo que está fallando es el fútbol base. En Inglaterra todo el entramado del club está trabajado desde abajo. Siempre he dicho, con todos mis respetos, que aquí en Alcorisa o en cualquier pueblecito, las personas que se dedican al fútbol base son dignas de homenaje, porque son las que marcan el campo, ponen la red, invitan a coca-cola al chico, pero esas personas no tienen una base y no les pueden aportar nada. A nivel de entrenador nacional (y yo tengo el título) yo no le voy a decir a Eto’o o a Ronaldinho cómo lanzar una falta pero a un chaval del Stadium, del Alcorisa, del Ejea, cómo hacer un control. Para mí, el organigrama de un club inglés es casi perfecto, porque está muy bien trabajado desde la base y eso lo pagan. Y al final salen. En España hay algunos equipos, como el Madrid, el Barcelona, el Athletic, Osasuna, Villarreal, que están trabajando el fútbol base y creo que es la fórmula más adecuada.

BALCEI: Por eso para nosotros, en Alcorisa, tiene tanto valor el Campus “Juan Señor”, por su componente educativo, además, por supuesto, de su componente deportivo y futbolístico.
Juan Señor:
 Aquí hay muchas experiencias que a muchos de los chicos les ayuda. Nosotros recibimos a muchos chicos que, por primera vez, salen a una actividad de este tipo. Parece que nos hayamos especializado, pero consideramos que esta primera vez les ayuda desde el punto de vista afectivo, de madurez y nos gusta que un chaval sea capaz de pasar esa prueba.

BALCEI: Tenemos que hablar de la afición, sobre todo estando aquí Pepe. Cuando uno está en el césped, ¿es verdad que la afición es el cuerpo y el alma del esfuerzo?
Juan Señor:
 Son importanísimos. Yo no me puedo quejar, aunque también es verdad que yo también me he entregado. Ahora bien, yo jamás había visto el apoyo que ha habido estos años, ni comparación.

BALCEI: ¿Ni siquiera el día de la Roma?
Juan Señor:
 ¡Hombre! Ese es un día especial. Yo hablo del día a día. Esto es una maravilla. Incluso yendo mal, incluso estando en Segunda, ahí está la afición. Esa es la que empuja, esa es la que siente de verdad y a mí lo único que me duele es que a veces se le engaña, se le prometen cosas y yo creo que el Zaragoza tendría que hacer mucho más. ¡Si es un amor incondicional! Hay que tratar a los aficionados con cariño, hay que facilitarles las cosas, que sé que en algunos casos lo han hecho, pero no hay una coordinación excesiva. Tendrían que cuidarlos como oro en paño.

BALCEI: No nos sentimos especialmente maltratados, pero sí nos apatece un poco más de cercanía.
Pepe Formento:
 Pero porque nosotros también hemos ofrecido mucho. En Zaragoza nos tienen estima pero es que nosotros siempre hemos ofrecido antes de pedir y a la larga eso es favorable. Nosotros nos consideramos una de las peñas mejor tratadas pero también trabajamos mucho y nos esforzamos. Y lo hacemos por el Zaragoza. Y también influye cómo es Alcorisa, sus asociaciones, la forma de actuar...

BALCEI: A mí me duele un poco cuando se habla del Zaragoza como del equipo de la ciudad y se olvidan que también es el equipo de Aragón, de todos y cada uno de sus pueblos y eso se cuida mucho más en otros equipos: el Barça, el Madrid, el Valencia, el Athletic...
Paco Romea:
 Cuando yo estaba en el Barça los jugadores que menos jugábamos teníamos casi cada semana un partido en alguna localidad que nos servía para acercarnos a la afición y al mismo tiempo como entrenamiento.
Pepe Formento: Pues yo creo que el partido de las peñas va a desaparecer. Ya el año pasado hubo problemas y nos da mala espina.

BALCEI: En cualquier caso eso habría que pelearlo, ¿no? Hay que valorar ese tipo de actos de acercamiento. Con gente como vosotros seguro que se puede conseguir. Y quede constancia que mejor noticia aún que fichar a Ayala es teneros en Alcorisa a todos vosotros. ¿Un mensaje para el zaragocismo alcorisano?
Juan Señor:
 Quiero dar las gracias al zaragocismo y a todos los alcorisanos por el trato recibido y quiero animarles para que sigan trabajando, porque el que no se mueve no consigue cosas y la Peña Zaragocista es un ejemplo. Con este trato no podemos sino constatar la predisposición de la gente de Alcorisa que la hemos notado y que agradecemos de verdad.
Paco Romea: Sí, también quiero agradecer el trato recibido y comprometernos a corresponder como se merece.

BALECI: ¿Y Pepe, que, a su pesar, tiene nombre de central madridista?
Pepe Formento: 
Pues que el año que viene otra vez arriba y que no hay que bajar el pistón.

domingo, 5 de julio de 2009

Al lado de esas traviesas

(Accésit del I Concurso de relatos "www.aupazaragoza.com")
Crecí al lado de esas traviesas. Componían la espina dorsal, que maldita la manera en que separaba el barrio en dos mantos blanco y negro, por no decir “tú de aquí, yo de allá”. Era “la vía”, a partir de la cual nacía y moría cada una de las dos formas de sentir la vida. La zona oeste se hallaba acostada en las marginales laderas de La Camisera, que era como un submundo donde pasaban cosas y vivían vidas con tormenta. Rara vez (nunca) me aventuré por sus calles, ni yo ni los chavales de mi cuadrilla, por lo que de peligro suponía hacerlo. 
Los personajes más pendencieros del barrio surgían cada noche de sus parcelas y los apellidos más ilustres del hampa local dormitaban tras las cortinas que, a modo de poderosos muros, protegían cada casa. Eran baratos mantos de tela rígida que presentaban sus respetos al paseante embozados en gruesas y veteranas manchas que nadie se preocupaba en hacer desaparecer. Alguno de esos príncipes de la tropelía acostumbraba a merodear las salidas de los colegios, como un precoz traficante de palabras prohibidas, y aprovechaba los momentos de soledad de algunos grupos de pequeños escolares que se quedaban rezagados para robarles los objetos más apreciados del momento: chivas (canicas), estampas (cromos), tacos de goma o tabas. 
Lo hacían con violencia en minúscula, pero violencia al fin, y no era extraño que los mocos que se secaban en las comisuras de sus labios quedasen como rastro en la mejilla del atracado, que bien poco podía hacer si no era añadir su nombre a la lista de víctimas.
Conversábamos de todo, hasta de la nada, hasta de lo que no conocíamos ni habíamos siquiera soñado; hablábamos bajo el cielo rojo del verano, bajo las puntas de las estrellas de las noches cortas, bajo el aliento de los que nos criaban y nos mandaban a las calles, a patear sonidos, lamentos, jadeos y miradas diagonales, de esas que traspasan aunque no entiendas nada. Como cuando cayó en medio de la calle un condón usado por el deseo rasposo de los dos reclutas que alquilaron el tercero B y hacían el amor con aquellas dos chavalas que estudiaban en la Universidad pero se reían como dos rayos blancos de atardecer. Pero no es eso de lo que quería hablar, sino de lo que sucedió aquella tarde del mes de abril.
Habíamos quedado citados en la esquina de la calle del pino para emprender el largo camino que nos llevaba cada quince días al campo de fútbol del equipo de la ciudad. Era un recorrido delgado, esbelto a veces, que completábamos con ritmo de cobre en formación desordenada, pero que servía para conocernos más y decorar nuestras espinillas con las piedras que saltaban a nuestro paso. Sólo faltaba Rubén, el más alto de todos, para emprender la marcha cuando aquel hombre que permanecía de pie, a unos cuantos metros de nosotros, desde hacía algunos minutos, se acercó hasta nosotros y nos preguntó si pensábamos ir al fútbol:
–          Sí.
–          Pues hoy llorará el cielo. Y serán lágrimas marrones.
Yo no sé si los demás le entendieron. Yo sé que me estremecí, que era un tipo esquinado y lateral que miraba con tierra en los ojos y no me gustó nada. Y me asusté, aunque eso no es importante, porque yo era un chaval temblón y fácil para el chascarrillo de los compañeros de juegos, aunque me querían. Claro, que eso lo supe años después, como tantas otras cosas.
El hombre alto, enhiesto casi, que así escriben y sueñan los poetas, tiró una amarillenta colilla al suelo, dio media vuelta y se fue. Nosotros vimos con alivio que llegaba Rubén y también emprendimos nuestra habitual y ritual caminata, rumbo al templo de la furia colectiva. Esa tarde hablamos poco, si bien las roncas voces de Paco y Luis, los mayores que ya empezaban a cambiar la voz, servían para marcar nuestro territorio y decir con fuerza que aquel tipo no tenía media hostia y que la próxima que me lo encuentre igual le parto la cara, ¿o qué? Esa era la filosofía de Paco, qué se le va a hacer, y el tiempo marcaría su destino como no podía ser de otra forma, llevándole a la cama de una mujer que le daría cinco hijos y al taller de un explotador que le quitaría cinco vidas.
El estadio estaba lleno, lo recuerdo bien. Era un partido con doble página. Es verdad que un Zaragoza Madrid siempre ayuda a calentar el aire, pero aquel servía, además, para enfriar el latido de un 1 de Mayo que recorrería las calles de un país gobernado por un mediocre hombrecillo que decía vivir para Dios y la Historia, así, con mayúsculas. Por eso, las televisiones mostraban lo mejor del equipo del régimen y la audacia de un puñado de jóvenes que lamían la nuca del poderoso. Aquella Liga sería la del 6 a 1 a la opulencia.
Y todo pasó tal y como anunció el hombre dolmen, el alto, el enhiesto. Aquella tarde de primavera, cuando veintidós hombres luchaban por el honor de la tribu, cuando toda una ciudad abría la boca para absorber la gallardía de sus gladiadores, el cielo se cubrió de un manto vivo y ancho. Sus colores eran tan rojos como la pasión de un joven que explota su amor en el primer encuentro, como la saliva caliente de un beso largo y deseado. Así se extendió aquella propuesta de colores que, durante unos minutos, estiró la mirada de los espectadores, en un movimiento vertical de sus cabezas más parecido al asombro que al miedo, como si todos deseásemos que aquello que contemplábamos significase el fin de nada y el comienzo de todo. Fueron unos minutos, pero temblamos como niños y hasta los futbolistas detuvieron su vigor, como si quisieran mostrar que ellos, auténticos dioses en la tierra, reconociesen el poder que no puede estar en otro sitio que no sea el Cielo.
Al día siguiente, los periódicos hablaban de globos sonda, de fenómeno inexplicable, de amenazas deseadas y temidas al mismo tiempo. Hay quien se atrevió a mencionar esas naves circulares que cuadran a veces el espacio. Eso quedará, como quedó la premonición del hombre vertical, el que se acercó a un grupo de niños y les dijo que esa tarde iba a llover marrón. Se equivocó en el color, pero supo que la tierra acogería el llanto del pasado para dibujar días más luminosos. Como este que respiramos hoy.
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jueves, 13 de septiembre de 2007

Movilla, el murmullo del tesón

El primer partido que jugó José María Movilla con la camiseta del Real Zaragoza fue contra el Deportivo Alavés, en aquella semifinal que nos abriría las puertas del cielo. Vino a Zaragoza junto a Dani, en lo que supuso una bocanada de entusiasmo y un grito de esforzada y vehemente lujuria futbolística.

Veníamos de sufrir la atonía que suponía un equipo esquinado y oculto a la alegría, después de sufrir varias semanas la triste mirada de aquel gladiador seco y silencioso que fue Paco Flores, y las primeras galopadas del madrileño levantaron las telarañas de la franja central de La Romareda. No olvidaré aquellos golpes de pecho enérgicos y reivindicatvos que se daba con los que pretendía exigir el pase, reclamar el mando y despreciar la ausencia de orgullo. Era como si el Capitán Trueno, acolchadas sus espaldas por Goliat y Crispín, hubiera decidido abandonar lós fríos fiordos de Thule para expulsar del Valle del Ebro a los sarracenos, convertidos ahora en apáticos soldados huidizos y blandos como el barro del río. Vivió momentos inolvidables, como la Final de Copa de 2004, en el que es uno de sus partidos para recordar; mantuvo la estela del compromiso, el valor y la raza y si bien no era últimamente el centrocampista que el equipo necesitaba, puede sentirse orgulloso de ser zaragocista y que su gente, nuestra gente, le haya guardado un rincón en su memoria.

Jugó 98 partidos de Liga y 9 de Copa de la UEFA, a los que hay que añadir los de Copa, y en todos y cada uno de ellos fue lo que quiso ser. Eso le honra y le hace grande, como jugador y como persona.

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domingo, 9 de septiembre de 2007

(A Antón Castro) En Zaragoza, ese lugar al que tanto vuelvo

Hay momentos anchos como el mar y mares estrechos como el tiempo, pero cualquier minuto puede ser mágico si uno descubre que quien aprecias se acuerda de ti.

Antón Castro tiene la piel surcada por las olas de una Galicia de alma verde a la que nunca abandonó pero que le sirvió para aprender a amar Aragón, sobre todo el Aragón rojo y tambor. Hoy, abro la ventana de su blog (de uno de sus blogs) y encuentro un desmesurado catálogo de frases cálidas y canallas dedicadas a quien esto escribe y que uno acoge, no puede ser de otro modo, con la sonrisa quieta y el recuerdo complacido.

Conocí a Antón hace más de diez años, con motivo de un encuentro cultural en Alcorisa. Desde entonces, cada vez es más fácil añorar su palabra y evocar su presencia. Siempre ha sido amable con los estudiantes, cuidadoso con los curiosos y atento con los espacios para el encuentro. El encuentro, siempre lo mismo: la posibilidad de estar, hablar, preguntar, apreciar y aprender de lo que el otro se dispone (siempre) a ofrecer.

La última vez que compartimos mesa y palabras completaban el grupo Miguel Ángel Lamata, Antonio Martínez - siempre cercano, siempre ahora, siempre amigo -, Joaquín Macipe y otros compañeros de esfuerzo común. Hablamos de cine y de literatura, reimos, escuchamos y soñamos. Y la despedida. La cálida noche de enero nos amparaba mientras caminábamos hacia el coche que les había de llevar de regreso a Zaragoza y aún soy capaz de recordar la voz de Antón recitándome con tono divertido, como lo haría un niño que sueña despierto, la alineación de uno de los primeros equipos que lucieron la camiseta blanca y el calzón azul del Real Zaragoza (aquel club nacido para unir a toda una ciudad): Lerín, Chomín, Epelde, Municha, Ortúzar, Lucio…Y yo le dije lo que le digo siempre: “Antón, creo que te burlas, que nos engañas, pero nos gusta tanto escuchar esos nombres dichos de carrerilla”. Y volvimos a reirnos.

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sábado, 8 de septiembre de 2007

La Romareda, blanca dama, orgullo azul (50 aniversario)

(En su 50 Aniversario)

La nieve es una extraña amiga que no suele visitar Zaragoza. Aquel 15 de Febrero de 1970 era domingo y el Real Zaragoza se enfrentaba en la Romareda al Atlético de Madrid. Diré que aquel "al-lee-ti" (pronúnciese con cierto deje chulesco y un tanto impertinente) era un gran "al-lee-ti", pues esa temporada acabaría ganando la Liga en un campeonato que el "zara" terminaría en 8ª posición. Buen partido, pues, el que se disputaba aquel gélido día.

Esa temporada aún era no abonado infantil, por lo que veía los partidos en Gol de Pie. Cada quince días mi padre me llevaba en su/nuestra vespa desde el Barrio Oliver a La Romareda. Aparcaba su esbelta y siempre dispuesta moto en los alrededores, entonces todavía polvorientos y adornados con estupendas piedras que de vez en cuando salían disparadas y golpeaban el tobillo de algún aficionado peatón, y nos dirigíamos a la puerta más próxima a lo que hoy es el edificio de la CAI. Allí, el portero nos saludaba siempre con una expresión jocosa, "¡Qué, chaval! ¡Hoy a ganar!, ¿eh?" y nos franqueaba el paso a la grada. Bajábamos las gradas y mi padre me dejaba a ras de campo, entre los cartones publicitarios y la valla de piedra, detrás de la portería a mano izquierda.

Sin ser aún abonado ni existir en esa zona asientos, pues todos los espectadores éramos de pie, se puede decir que los aficionados de ese sector éramos casi siempre los mismos, por lo que se estableció una relación familiar y, por momento, cálida. Sin embargo, deseo recordar en esta jungla de pasado con palabras a dos personas excepcionales que se convirtieron en protagonistas de Gol de Pie en aquel momento. Se trataba de dos mujeres, madre e hija, que cada domingo ponían toda la pasión de que eran capaces para defender al Real Zaragoza y, sobre todo, rebozar al árbitro y a su madre (siempre la sufrida madre del colegiado) con toda suerte de insultos, despropósitos descalificadores y palabras ofensivas, demostrando poseer un extenso aunque no muy elegante vocabulario. Sólo había un momento en que sus voces eran engullidas por la unanimidad de La Romareda: eso sucedía cuando el clásico "¡Boooordeeee! ¡Boooordeeee!" acumulaba el carácter aragonés con un desprecio tan propio como desterrado de nuestro espíritu zaragocista.

Pero comenzábamos nuestro homenaje a La Romareda en su 50 cumpleaños hablando de ese magnífico partido entre el Real Zaragoza y el "Atleti de Madrí". Decía más arriba que ese 15 de Febrero la nieve visitó Zaragoza. O por mejor decir: una tupida y aguerrida agua nieve que, desde luego, no consiguió arredrame ni doblar mi voluntad de asistir al partido. Tengo muy presente el pequeño debate que se suscitó en casa, las explicaciones de mi padre tratando de convencerme para no ir, los temores de mi madre ante una posible "pulmonía" y mi deseo incontestable de participar, un domingo más, de la fiesta del fútbol. Así que bufanda, pasamontañas, guantes, moto, cuesta del barrio "p'abajo", Vía Hispanidad interminable y llegada a La Romareda. El partido, diré, ya había empezado, pero ahí estaba nuestro portero, el mismo, el de todos los partidos, encogido, arrugado, aterido, menguado en sus escalofríos...y atónito ante mi presencia.

- ¡Pero hombre! ¿Cómo se le ocurre traer al chico hoy, con la que está cayendo?

Mi padre, haciendo gala de una soterrada pero para mí muy familiar sorna manchega, debía tener la respuesta muy preparada, porque fue rápido y firme al decir:

- ¡Calle, calle, que con lo que me he oído de la mujer ya tengo bastante!

Cientos, miles de golpecitos de mis pies al cemento del suelo me acompañaron aquel día como única forma de combatir el frío, pero nada importó, pues al gol de Ocampos en el mintuo 14 y a la victoria (1-0) obtenida por el Zaragoza ante el equipo que ganaría aquella Liga había de sumar los tres balones que devolví a los jugadores cuando salían fuera o la satisfacción de verle de cerca la cara a Oliveros o al mismo Luis (entonces ni era Sabio de Hortaleza ni daba cortes de mangas a sus jugadores). Por el contrario, para mi memoria, tu presente y nuestro mañana, aquel partido lo tengo guardado en los cajones de mi corazón, como otros muchos que después viviría en la hoy vetusta y achacosa Romareda. Sea este mi homenaje a ella y a cuantos hombres y mujeres la han acariciado, perfumado, arrullado y musicado en honor siempre de ese latido eterno que es el Real Zaragoza.

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viernes, 3 de agosto de 2007

El pecado de no ser del Real Madrid en Madrid (el zaragocismo como virtud)

Estoy en Madrid. La ciudad (no es una frase hecha) está/es guapa, acogedora y hasta seductora. Siempre que abro la ventana de Atocha (no me gusta conducir y el tren hace muchos años que me convirtió en el más fiel de sus amantes) y entro en sus salones un suave escalofrío me recibe y me acompaña tanto como resulte mi estancia.

Estoy en Madrid y sigo a mi Real Zaragoza con la misma atención e interés con que lo hago desde hace años. Sin embargo este verano de 2007 me (nos) llegan mensajes muy positivos, noticias de extraordinaria importancia que nos convierten en seguidores de un equipo que dirige nuestra esperanza a paisajes muy pocas veces visitados.

Sé que el Real Zaragoza es ahora un equipo muy considerado, muy seguido, muy estudiado y hasta muy opinado. Y eso es novedad, porque en muy pocas ocasiones hemos sido objeto de atención por parte de los medios de comunicación nacionales. Eso no debe preocuparnos, pues ni siquiera el Valencia o el Sevilla lo son y eso que se trata de dos de los equipos más importantes de los últimos años en España y en Europa. Las reglas del mercado son las que son y una noticia sobre el Real Madrid y/o el Barcelona sube audiencias y vende periódicos y las de los demás...pues no tanto, la verdad.

Sin embargo, puesto que me encuentro estos días en la capital de España, quiero hacer una sencilla reflexión acerca del tratamiento informativo (desmesurado, insultante y hasta obsceno en algunos casos) que recibe el Real Madrid. Hoy, por ejemplo, el telediario de Telemadrid (cadena pública gestionada por el Gobierno de la Comunidad Autónoma, o sea, la de todos) ha abierto en sumario con varias noticias de interés general y en el segmento de Deportes la única noticia se refería, of course, al Real. Ni Atlético de Madrid que, por cierto, hoy se enfrentaba al Ajax (¡ojo!, hablamos del Ajax, varias veces Campeón de Europa), ni, desde luego, el Getafe han merecido ni la más mínima mención. Del resto de equipos madrileños en categoría nacional, ya ni hablamos. Este detalle me lleva a pensar lo duro (durísimo) que debe ser vivir como atlético en Madrid. Ya puede presentar su presidente campos de fútbol, fichar lo que ficha y presentar campañas publicitarias tan ingeniosas y valiosas como las que nos propone cada año. Este mundo, amigos, se divide en dos: el Real y el Madrid. Y si el Barça gana alguna vez, pues eso, pero poco más. Y lo que más me molesta es la sonrisa bobalicona con la que todos los periodistas presentan cada día la información sobre este club.


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martes, 24 de julio de 2007

Cani, la insalvable añoranza

Es leer su nombre y esbozar la sonrisa propia de quien sueña con esa chica que vive tan cerca y sin embargo aloja sus deseos tan lejos de uno. Cani fue mi anhelada leyenda, la figura a la que le tenía reservada una discreta peana en la que colocaría, con el paso del tiempo, una fotografía suya, la de un jugador (yo así lo imaginaba) ya maduro y a punto de retirarse. Y, por supuesto, vestido de zaragocista. Y diré aquí que en mi particular imaginario adornan mis recuerdos Violeta, Arrúa, Señor y Aragón. Él, pues, sería el quinto heredero de mi memoria.


Cani merecía un futuro más cálido. Su clase, su elegancia, la capacidad para inventar con el cuerpo lo que sólo está en la mente del estudioso le hacían depositario del vigor del combatiente ajeno al miedo a tener miedo. Sólo quienes han visto la luz de la magia del fútbol se atreven a dibujar las imposibles líneas que su pie demandaba. En las carpetas de nuestro pasado guardamos los quiebros atrevidos que sólo él decidía proponer, las fintas a veces imprudentes con que enfurecía a sus impotentes adversarios y los, para muchos, insensatos pases que no todos eran capaces de interpretar.

En ocasiones la grada manifestaba un agreste desacuerdo con su filosofía futbolística, con su apuesta diagonal y dislocada. Sin embargo, esa misma grada aceptó el abrazo al Cielo que supuso aquel desconcertante pase a Villa para convertirlo en un cuarto gol al Villarreal, el descarado regalo a Ewerton para que superara a Casillas o la descarnada vaselina que surcó la noche gallega en aquel partido ante el Deportivo en Riazor. Todo esto es fútbol; mejor, es Fútbol. Sabor, jugosa fantasía, arte en medio de la barbarie, párrafos íntimos de un diario escrito a fuerza de imaginarlo.

Cani, yo lo sé, estaba destinado a ocupar un lugar amado en el Retablo Mayor del Zaragocismo. Cani, para mí tengo que él también lo sabe, fue zarandeado por las fieras bocanadas del destino, de un destino manejado por los dueños de las ilusiones ajenas. Y esto que escribo me ayuda a secar la lágrima que todo hombre debe derramar cuando alguien se convierte en su insalvable añoranza.

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viernes, 20 de julio de 2007

Matuzalem, la discordia encendida

Hace mucho tiempo, en un país lejano, habitaba una estrella fugaz que acostaba su fulgor en las laderas del ingenio. Su cuerpo procuraba recorridos imaginados y su cabeza menuda albergaba sonrisas amplias provocadoras que lograban alterar el nervio del adversario y, a veces, la templanza de los propios. Un día, esa estrella fugaz inquieta y a menudo mágica quiso cambiar el rumbo de los planetas y le dijo al dios que gobernaba sus días que los caminos andados le quedaban estrechos y necesitaba recorrer valles más amplios y escuchar voces más recias.


Ayer, jueves, 19 de Julio, Matuzalem se presentó ante la afición zaragocista. Llega un jugador que promete ser capaz de las mayores genialidades (lo deseamos) y las menores mediocridades (lo tememos). He tenido ocasión de difrutar algunos vídeos en los que se ve a un jugador mágico con el balón, eléctrico en sus movimientos, exquisito en el regate, poderoso en el chut, preciso en la estrategia y decidido en la combinación, pero también he echado en falta el músculo añorado y la fortaleza anunciada. ¿Será Matuzalem el guerrero necesario? ¿Logrará sostener al equipo en aquellos momentos en que la temporada pasada se derrumbaba? Son dos cuestiones que procuran incertidumbre y necesitan rápida respuesta.

Por lo pronto, y no es lo mejor, el jogador brasileiro ha conseguido, falta saber si por voluntad o por necesidad, convertirse en un objeto de discorida entre su anterior club y las instituciones mundiales (la FIFA anda de por medio, lo que no es la mejor de las noticias), con el Real Zaragoza de invitado un tanto boquiabierto. No me gustaría que añadiésemos a la nómina de casos polémicos la contratación del brasileño. Con haber sido portada indeseada una vez (Ayala parece un salteador de caminos a ojos de algunos) es más que suficiente.

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miércoles, 18 de julio de 2007

Ayala, la mala reputación

Ayala es un buen jugador, competitivo, ambicioso, argentino y abundante. Acobarda el miedo, sujeta con bravura los vacíos que el ruido construye y completa los caminos que transitan las estrellas todas, las de plástico y las doradas, las que abundan en la mentira y las que escasean en la verdad. Y eso, por definición, lo convierte en digno miembro de los ejércitos formados por soldados esquinados y necesarios.

Ayala (ahí estuvo) ha construido una estela de gloria en el Valencia y por razones que ni la razón entiende abandonó la chalupa levantina en busca de otro horizonte en el que brilla desde hace algunos veranos un cielo amarillo y cerámico, acordonado por la sonrisa espesa de quien maneja dinero y sudor. Allá dirigió sus pasos, pero algún avisado grumete le contó que en esas aguas había poca calma, o demasiada espuma, y no dudó en desandar lo andado para cobijarse en un reino alejado de la soberbia pero dado al afecto y la placidez que otorga la nobleza. Y aquí llegó, orgulloso de su orgullo, para decir alto y claro que su decisión la define su carrera y su familia.

A mí me parece perfecto, ni bien ni mal; ni es el primero (Di Stefano, el magnificado Presdiente de Honor del Club Más Apoyado, Bendecido, Enaltecido, Justificado y Adulado del Siglo XX, inició este juego allá por los años cincuenta) ni será el último (y si no, al tiempo), pero sí produce cierta indignación, aunque no demasiada, que uno ya está muy viajado para indignarse por ciertas cuestiones, que los medios de comunicación nacionales hayan puesto el acento en la supuesta traición cometida por el futbolista del Real Zaragoza antes que en la relevancia que tiene para nuestro club su fichaje. Ayala, por cierto, jugador que fue pretendido en su momento por, entre otros, el C.M.A.B.E.J.A. Parece como si la noticia fuese, en efecto, procurar que Ayala se convierta en el paradigma de la ausencia de moral. Otra muesca en el revólver de la desinformación. ¡Salud Zaragocista!

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A Ángel Gracia, maestro amanecer

Sí, querido Ángel. Sé que te acuerdas de aquel día en que una inspectora dijo ante los invitados a aquel acto: "Cuando llegué a vuestro...