sábado, 24 de noviembre de 2012
Y Marilyn tocó el oukelele (Mis diez películas)
martes, 21 de agosto de 2012
"Full Monty" (crítica)
(Y como me apetece una de clásicos, voy a proponerme/proponernos una joyita de esas que por mucho que se haga de noche o salga el sol abrazado a tu piel no pierden ni medio gramo de frescura ni se dejan en el camino ni cuarto y mitad de clase. Hoy, «Full Monty»)
Director: Peter Cattaneo
Intérpretes: Robert Carlyle, Tom Wilkinson, Mark Addy, Pau Barber, Hugo Speer, Emily Woof.
Guión: Simon Beaufoy
Dirección de fotografía: John de Borman
Nacionalidad: Gran Bretaña, 1997
Música: Anne Dudley
Género: Comedia social
Estreno en España: Octubre de 1997
ARGUMENTO:
Un grupo de bailarines llega a la ciudad y se convierten en la inspiración de seis obreros metalúrgicos en paro. ¿Podría ser ésta la solución a sus problemas? ¿Conseguirían el éxito si ofreciesen sus garridos cuerpos a la voracidad de varias decenas de mujeres ávidas de emociones fuertes? Robert Carlyle (Trainspotting) protagoniza este film en el que interpreta a Gaz, un joven de 30 años dispuesto a todo que consigue convencer a su amigo Dave y a Gerald, su antiguo capataz (en paro desde hace tiempo pero que aún no se la dicho a su santa). Los tres emprenderán una aventura en la que captarán a un guarda de seguridad suicida, a un vejete bailón y a un “chapuzas” con buenos argumentos. Donna Summer, Garry Glitter, Sister Sledge y, atención, el gran Tom Jones serán sus soportes musicales.
COSAS.
La pérdida de los puestos de trabajo tradicionales en Gran Bretaña (siderurgia y minería) durante la época Thatcher/Major ha sido un argumento al que han recurrido varios cineastas británicos en los últimos años. Ken Loach, Stephen Frears y, ahora, Peter Cattaneo han realizado el mejor retrato sobre la sociedad british que se haya podido realizar nunca. Películas como Lloviendo piedras, La camioneta, Sammie y Rosie se lo montan o Tocando el viento son las mejores muestras de lo escrito y en todas ellas los personajes son seres de carne y hueso, perfectamente reconocibles y a los que podríamos ponerles nombres y apellidos.
Cuando Gaz, unos de los personajes, intenta hacer ver a sus amigos que el hombre camina hacia su destrucción porque ya no son necesarios para las mujeres, se está poniendo sobre la pantalla algo más que un diálogo ingenioso. Se trata de una reflexión sobre los roles sociales y de ella salen bien parados ellos, seres indefensos ante el desconocimiento que de sí mismos tienen. Para ello, para conseguir este efecto, hubo que recurrir a un cuidado proceso de selección, pues había que lograr el efecto cómico deseado. “Era importante que el tono de la película no fuera el de una farsa”, ha señalado el productor, Pasolini.
Puestos de acuerdo sobre el trasfondo social de la película, es evidente que el centro argumental de la misma es saber qué sentimientos vive un grupo de personas que decide desnudarse en público. No todos tienen cuerpos admirables (tan sólo uno puede tener alguna razón, buena, una, para sentirse satisfecho), y eso les crea una serie de sentimientos contradictorios que tienen que afrontar comiéndose sus complejos y sus vergüenzas. Pero lo importante no es si terminan o no desnudándose. Lo importante es cómo se enfrenta a la situación.
Aquí es donde contamos cómo el departamento de producción buscó a un grupo de cuatrocientas extras, mujeres todas, que debían mostrar su excitación y ese punto gamberro necesario para crear un ambiente de auténtico escándalo que ayudase a darle auténtico cuerpo a la película. Tal fue la intensidad que demostraron durante el rodaje de las escenas más comprometidas que los actores vivieron esa experiencia auténticamente aterrados, hasta el punto que hubo que llegar a un curioso acuerdo: sólo se rodaría UNA toma, para que los actores no tuvieran que desnudarse en más de una ocasión delante de las cuatrocientas mujeres.
En fin, toda una odisea la que viven este grupo de aguerridos fracasados. La promesa de desnudarse por completo les posibilita un contrato suculento, para lo cual habrá que empezar a trabajar duro: rebajar barrigas cerveceras, conseguir que sus lugares íntimos sean dignos de aplauso, y no de conmiseración y llegar a obtener un punto digno en los pases de baile. Y a fe que llegan a la meta. Ojalá todos tuviésemos su arrojo y su honestidad.
lunes, 9 de julio de 2012
Algunas pelis para el verano (2012)
martes, 6 de diciembre de 2011
"Detrás de las paredes" (crítica)
lunes, 22 de agosto de 2011
"Abre los ojos" (crítica)
Alejandro Amenábar nació en 1972 y veinte años después ya dejó patidifuso al director José Luis Cuerda con un par de cortos: “Himenóptero” y “Luna”. Esto fue suficiente para que el estupefacto y veterano cineasta se decidiese a producir la ópera prima del joven creador. Se llamó “Tesis” y lo que ocurrió después ya forma parte de la historia del cine español: siete Goyas y éxito de público y crítica (algo sólo reservado a los dioses).
Otro detalle que golpea con suave contundencia nuestra emoción es la autenticidad del director, cuando paga sin pudor su tributo a sus dos gran maestros, a sus dos ciertas referencias: Hitchcock y Spielberg. Esa humildad, esa capacidad para reconocer la evidencia, le hace todavía más grande. Él ha hablado en varias ocasiones de lo mucho que ambos le han marcado y en esta ocasión llega a definir “Abre los ojos” como un “Vértigo” al revés, por los giros de la trama, y resalta cómo ambas películas resultan ser, en realidad, películas de amor.
sábado, 28 de marzo de 2009
¿Y qué hay de ese cine de aquí? (cine en Alcorisa)
“Los abrazos rotos”. Dirigida por Pedro Almodóvar e interpretada por Penélope Cruz, Blanca Portillo, José Luis Gómez y Lluís Homar. He visto a Penélope con una mirada diagonal, desmadejada, mientras sostiene con sus labios pares un cigarrillo por encender y he sentido un exilio encendido dentro de mí. He visto la espalda de una pareja abrazada al viento del mar inquieto y he sostenido la respiración que anuncias. He visto un suspiro suspendido en dos cuerpos recogidos sobre un sofá sobreviviente y he cantado a la orilla de tu voz. Los abrazos rotos harán respirable esta vida desierta.martes, 28 de octubre de 2008
La importancia de saber de ti (cine en Alcorisa)
domingo, 28 de octubre de 2007
El dolor del roce, el placer de callar (cine en Alcorisa)
Pitt ya cabalgó por las llanuras del lejano Oeste en “leyendas de pasión” y vuelve a hacerlo ahora gracias a esta película que se basa e una novela de Ron Hansen y que se propone revisar las leyendas que conformaron aquella convulsa segunda mitad del siglo XIX en la joven nación americana. El propio Brad Pitt ha explicado que esta película “habla de la mitología de la fama y la búsqueda de esa notoriedad, de lo que se ocupa tras ese tipo de vida”. Legendaria.
La crítica ha dicho que “Shhot ‘em up” renueva el género negro y sus protagonistas han expresado que se trata de una película emocionante, trepidante cuyos personajes son tan poderosos como una buena patada en la cara. Glups! ¿Trepidante?
Si tuviéramos que describir el estado emocional que viven los soldados norteamericanos, podríamos hacerlo utilizando una de las frases de la película y que pronuncia uno de los soldados: “No puedes permitirte el lujo de sentir remordimientos. Si te asaltan los remordimientos te vuelves débil y si te vuelves débil, mueres”. Metálica.
Como el propio director, Matthew Vaughn, ha reconocido “Stardust” es una mezcla entre “La princesa prometida” y “Piratas del Caribe”, una película familiar en el sentido más estricto. Si a ello le añadimos que participan en ella actores de la talla de Peter O’Toole, Robert de Niro o Michele Pfeiffer estará más que justificado el paso por taquilla, sobre todo si crees que la fantasía existe. Mágica.
Esta película se ha convertido en uno de los acontecimientos cinematográficos de la temporada y será también nuestra apuesta a los Oscar. Estremecedora.
La película es una comedia con cierto sabor dulce y amargo a la vez en la que se habla del pasado, de la vida, de la amistad, del amor y que ante todo es un canto a la esperanza. Optimista.
Quizás alguien se pregunte por qué Garci no hace películas sobre temas actuales o, por lo menos, ambientada en nuestros días. Si es así, él mismo nos ha dado la respuesta: “No volveré a hacer ninguna película contemporánea, de mi época. Ahora no me interesa este mundo cambiante”. Lo que nosotros añadimos es que esta película, siguiendo su costumbre más reciente, también está en una novela, en este caso de Ramón Pérez de Ayala, y en ella encontraremos elementos de violencia rural, amor apasionado y hasta de crueldad desatada. Desgarradora.
miércoles, 25 de julio de 2007
Aquella, mi pequeña Marilyn
Escribía el escribidor que eran diez apuestas por el cine, en grande, en serio, en memoria, por lo imposible del desafío, pues en pocos templos del Séptimo Arte podría el espectador degustar la ácida ternura de “Tiempos Modernos”, la terrosa majestuosidad de “Lo que el viento se llevó”, la maniatada sensualidad de “Casablanca”, la extensa virilidad de “El hombre tranquilo”, la inacabable alegría de “Cantando bajo la lluvia”, el acerado misterio de “La noche del cazador”, la inocente insurrección de “Rebelde sin causa”, el melódico humor de “Con faldas y a lo loco”, el vidrioso discurso de “Viridiana” y la melancólica ilusión de “Bienvenido Mr Marshall”. Lo escribía y no dudo de su sinceridad o, al menos, de su deseo. Y ocho años después recojo la idea y la completo con otras diez propuestas. Lo dijo Wilde:” Puedo resistirlo todo menos la tentación”.
Daríamos una primera vuelta a la manivela para ver “Indiana Jones y la última Cruzada”, por su frescura, por los diálogos entre Connery y Ford y por el atrevimiento de sus escenas de acción. Diríamos que “El gran Dictador” sigue constituyendo la más firme de las voces contra la barbarie. Pondríamos en pantalla “La gran evasión”, por ser el más ancho de los cantos a la libertad. Descenderíamos al lado oscuro de la fuerza para pulsar el botón del arma que acabe con la Estrella de la Muerte en “La Guerra de las Galaxias”. Bordearíamos las aceras del amor primerizo para caminar “Descalzos por el parque”. Rasgaríamos nuestras guitarras de adolescentes para cantar en la azotea de nuestro recuerdo ‘Get back’ en “Let it be”. Suspiraríamos ante la inteligente belleza de Redford y Newman en “El golpe”. Ensancharíamos nuestros pechos al respirar el aire rojo de “Bailando con lobos”. Convertiríamos nuestro recelo en manos abiertas al ver a la Hepburn y Tracy en “Adivina quién viene esta noche” y le propondríamos a cualquier geniecillo de la cultura que se abrazase al gran Wells al contemplar la maestría de su “Ciudadano Kane”. Todo eso haría. Todo.
A Ángel Gracia, maestro amanecer
Sí, querido Ángel. Sé que te acuerdas de aquel día en que una inspectora dijo ante los invitados a aquel acto: "Cuando llegué a vuestro...
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(Octubre, 2021) Aquella tarde. Aquel silencio que nos acompañó durante todo el viaje y que resonaba en nuestros corazones como una tor...
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He conocido al rayo que besa y escrito los versos felices que te debía. He sentido cerca tu amor a la vida, y aprendido por qué nos quiere e...




