lunes, 16 de febrero de 1998

Carnaval del colegio de Alcorisa (1998)

   ¡Oigan ciudadanos! ¡Vean ciudadanas!

   Esto se me ha dicho que les diga con mis voces:

   Que han llegado los momentos de romper los cristales de la verdad y se instalen en nosotros los sonidos del exceso.

   Hace días que mis dedos dibujan en el aire haciendo mensajes chillones y mis pies se mueven inquietos buscando músicas que acompañar. Hace días, te digo, que tengo ganas de darle una buena patada al mundo y ponerlo del revés. Otra vez el buen Don Carnal; de nuevo la incauta Doña Cuaresma, ambos combatiendo por lograr que el abuso y los límites sean SÍ o sean NO. Son maneras de vivir.

   Luego, vendrá la mascarada, completa de no sés, buscando la respuesta inquietante a preguntas que no pueden esperar y será el momento de poner cara de consonante y hacer la vida más ancha, más honda, más roja.

   Y cada año igual: todo distinto, todo sorpresa, todo engaño. Dándole la vuelta a la piel de lo correcto (yo no sé quién ha hecho esto, pero  escama su torpeza). Otra vez la luna llena nos encaja un buen directo y nos dice, sin estruendos, que antes que la ceniza cubra nuestro pecado, estiremos el deseo, ofrezcamos nuestro goce, invitemos al placer. Que la carne se convierta en  el huésped de todos y que a nadie se le olvide ser actor, nunca espectador.


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