El otoño a veces se cae en los corazones de los hombres y no siempre hay una mano que pueda recoger los trocitos de miel que se esparcen a nuestro alrededor. Si eso ocurre siempre nos quedará una lágrima con la que limpiarnos la tristeza, una palabra con la que invitar a la melancolía, esa dulce compañera que cuando te descuidas se acuesta a tu lado y sólo Dios sabe con qué intenciones.
Son estos días los que nos envuelven y nos traen la memoria de los amigos que se fueron siempre antes que siempre, los familiares muy queridos que acabaron su (...)
Me queda el mar by Juan Antonio Pérez Bello is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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