Me hago caso a mí mismo y siguiendo los consejos del plumilla que firma como JAPB voy a darme un garbeo por esa web de la que habla en otro rincón de estas mismas páginas. Y como me apetece una de clásicos, voy a proponerme/proponernos un par de joyitas de esas que por mucho que se haga de noche o salga el sol por Antequera no pierden ni medio gramo de frescura ni se dejan en el camino ni cuarto y mitad de clase.
Comenzaré esta sección con una pequeña obra maestra que Billy Wilder escribió y dirigió en plena Guerra Fría: “Uno, dos, tres”, un fresco irreprochable cargado de humor finísimo y elevados valores morales que toma como iconos a los miembros de una típica familia norteamericana cuyo cabeza de familia es un alto directivo destinado en Berlín Occidental y recibe el encargo de cuidar de la hija de su jefe durante una de sus visitas. El lío se arma cuando se entera de que la jovencita se ha escapado y se ha casado con un radical joven comunista y de que su jefe estará de vuelta en la ciudad en tan solo veinticuatro horas. Pretender convertir al recalcitrante joven revolucionario en un yerno presentable es una empresa casi imposible, pero no le queda más remedio que acometerla si no quiere decirle adiós al ascenso. Película absolutamente recomendable, con un James Cagney excepcional en el papel del atribulado ejecutivo.
Como lo es “¿Qué ocurrió entre tu padre y madre?”, película también dirigida por el gran Billy Wilder que plantea una situación aparentemente inusual pero más común de lo que nos pudiera parecer. En esta deliciosa película disfrutaremos de la magistral interpretación de Jack Lemmon, que es un hombre de negocios americano que se ve obligado a viajar a Italia porque en un accidente de coche ocurrido allí han fallecido su padre y… ¡la amante secreta de su padre! Cuando entra en escena la hija de la amante, encarnado por Juliet Mills, la química no fluye, pero un inesperado hecho va a obligarles a entenderse: los cadáveres de sus respectivos padres desaparecen misteriosamente, así que la vida les pone en bandeja una oportunidad de vivir un amor que, como todos, no deja de ofrecerles insospechadas complicaciones.
En fin, querido lector, querida lectora, que como veis siempre hay rincones en los que aguardar que la magia llegue para disfrutar de una agradable tarde/noche de cine clásico, de ese que siempre vive, de ese al que siempre podemos llamar arte. ¡Que lo disfrutéis!
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