Alcorisa vivió ayer (25 de octubre de 2014) un día histórico. La Sala Alcor 82, la Asociación Peña Club Paraíso Caracas inauguró una nueva máquina de proyección que permitirá la exhibición cinematográfica en formato digital. Lo hizo con “Un viaje de diez metros”, la última propuesta de Lasse Hallström. La legendaria sala de cine alcorisana apuesta fuerte y de esta manera accede al futuro desde un presente ilusionado, fortalecido por la unión de los socios del Caracas y el valor que le aporta a la iniciativa el esfuerzo común.
Es una magnífica noticia que pone de manifiesto algo que forma parte de la cultura de nuestra Alcorisa: que somos capaces de afrontar los desafíos porque somos una comunidad fuerte y valiente. Pero esta magnífica noticia es posible porque se ha hecho un esfuerzo económico por parte de los asociados, algo que les honra y les ennoblece, y porque las instituciones han aportado ciertas cantidades que han ayudado a que el cine de Alcorisa siga siendo por muchos años uno de los símbolos culturales más importantes del Bajo Aragón.
Al igual que hace unos años se realizó un emotivo documental en el que el CELA y la ya desaparecida Territorio Imagen recogieron los testimonios de varios alcorisanos que nos hicieron revivir lo que fue el cine en los años veinte y treinta, con el tiempo alguien se encargará de estudiar y mostrarnos esa parte tan entrañable de nuestra historia local que han sido los cines Goya y Alcor 82, pues no se puede entender la vida de nuestro pueblo sin conocer en profundidad lo que esos espacios culturales han representado para todos nosotros a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI.
Por eso era tan importante que el cine de Alcorisa, uno de los templos de nuestra comunidad, mantuviese el aliento y continuase vivo. Por eso me gustó escribir hace casi dos años aquel editorial de BALCEI en el que expresaba que el cine debería seguir abierto (“¡Ay del sueño, que no muera!”), en el que decía: “Estamos convencidos de que la sala Alcor 82 es un capital cultural de primer orden. No es una herramienta de ningún negocio, sino una muy importante apuesta por el arte y la cultura que contribuye, como otras manifestaciones tan nuestras como la Semana Santa, el Drama o la Fiesta de la Villa, a construir nuestro presente y afianzar nuestro futuro.” Y así se ha entendido por parte de todos. Por eso ayer se vivió esa noche mágica en la que, estoy seguro, los alcorisanos compartieron una sonrisa de complicidad y se sintieron, otra vez, una vez más, orgullosos de ser protagonistas de sus vidas.
Sin duda la continuidad de la sala Alcor 82, escenificada ayer por la noche con el estreno de la nueva máquina y con una programación envidiable para las próximas semanas, nos la planteamos como una inversión en el enriquecimiento espiritual de la comunidad, algo que cuidamos siempre y sobre todo ahora, cuando vivimos en tiempos de miseria y quiebra del sistema. Porque el cine, nuestro cine es un enorme “monumento a la convivencia, un poema a la fiesta compartida, un pequeño universo en el que cada río es una palabra y cada valle una melodía”.
Mi reconocimiento y mi aplauso al Caracas, a su joven y dinámica junta directiva entre quienes reconozco a algunas caras y miradas que en su momento fueron objeto de mi dedicación educativa y de quienes tanto aprendí. Mi felicitación a todos los socios, que han sabido encontrar la manera de proseguir con la portentosa realidad de una sala de cine modélica. Y mi felicidad por poder escribir este texto con el que homenajeamos a quienes hace varias décadas recogieron el testigo de los pioneros del séptimo arte en Alcorisa con el nombre de Goya por bandera. Ellos ven hoy que su obra tiene un horizonte en el que nos encontraremos con mil historias para soñar. Fotograma a fotograma.
Me queda el mar by Juan Antonio Pérez Bello is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://mequedaelmar.blogspot.com.

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