puedo leer el mar que se aleja.
Las paredes encierran mi voz y tu silencio,
oigo el no rumor de las calles vacías,
miro y no responde ningún horizonte
y toco el aire sólido de este exilio
que odio comenzar a comprender.
No quiero otro aliado en esta batalla
que tus ojos miel y plata.
No deseo otro cómplice en esta rota certeza
que la piel de quien amé.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario