Ya no queda polvo en los caminos,
que lo limpió el poeta con cada una de sus palabras.
Ya no hay niebla en los valles,
que la recogió el músico con cada una de sus melodías.
Ya no sopla el viento en tu espalda
que lo calmó el amigo con cada uno de sus abrazos.
Ya no agota el sol nuestra espera
que llegó el momento de decirle a Dios construido
que nos guarde de la soledad.
A José Antonio Labordeta
Me queda el mar by Juan Antonio Pérez Bello is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.


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