jueves, 1 de octubre de 2020

A José Ramón Olalla, compañero interminable


He conocido al rayo que besa

y escrito los versos felices que te debía.

He sentido cerca tu amor a la vida,

y aprendido por qué nos quiere el viento.

Nos desvelaste, susurro amigo,

que la marea te baña el corazón

y por tu voz madera descubrimos

que somos tu casa, la de paredes encendidas.

Hoy sabemos que tu corazón

guarda estrellas cercanas.

Hoy sabemos que contigo la vida no se acaba.

Y que tu mirada romana es brisa inolvidable.

Gracias, José Ramón, 

por ser nuestra gente,

por ser nuestra palabra,

por ser nuestra mirada.

Gracias, José Ramón, 

por ser árbol consistente,

compañero interminable.


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1 comentario:

  1. Gracias amigo. Si vieras mis pelos de punta entenderías lo que me has emocionado.

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