sábado, 23 de enero de 2021

Hace un año, Maruja, verso sol, verso amor

Si viajar es un paisaje, nadie como tú para abrazarlo. Fue tu vida un suave acto de amor, una palabra asida al viento común y el límpido ademán de tu voz nos hizo creer que no hay final al final.

Crecer a tu amparo fue llama atrevida, orilla alcanzable que la luz de arena saborea cuando los relojes sosegados caminan a tu lado.

Porque te supe madre después de tu primera mirada y te supe vida cuando tu mano me acarició el corazón. Con esa certeza escuché la llamada de la mañana, cadenciosa, asustada por el ruido del silencio.

Cada día es más sueño, voz cálida y anchurosa. Cada día nos sabe más a ti. Cuando decimos que navegas cielos líquidos nos acercamos a tu calor romero para volver a saborear tu presencia quieta.

Volvemos a decirte, Maruja, madre amor, que nos envuelve el viento de sal. No deja de hacerlo porque seguimos recogiendo nuestros sueños en tu Valencia amada, en nuestro Mediterráneo hogar en cuyo abrazo nos encontraremos.

Y en cada esquina de tu Portal de Valldigna habitará siempre la ternura de tus hijas, horizonte de devoción, y la esperanza de tu Jaime, que ahora captura la luz del futuro para que en su brillo se refleje tu sonrisa.

En este camino que no se acaba te esperamos. Hacia este mañana que nos entregaste caminamos, reunidos alrededor de la melodía de tu voz, canto eterno, Maruja. Ola infinita.

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