Veo al actor, al payaso, al creador de mundos imposibles de tan propios que son.
Veo al constructor de golpes blancos
capaces de extraer lo mejor de nosotros.
Yo pude ver mi cara en ese espejo que nos pones delante,
aunque muchos no lo sepan,
para que podamos reconocernos en él cuando sales al escenario,
cuando pides perdón por estar, que ya es pedir,
cuando coges la guitarra y aciertas su caricia,
Y cuando abres que no abres la silla que no se deja abrir
y sujetas la escalera que te ha de llevar
al perfume del amor surgido de la nada.
O cuando descubres que el deseo que te nubla la vista,
esa cara de mujer guapa e imposible,
desaparece de ti
porque se cae
o lo tiramos
o te lo quitamos
o nos lo arrebatas.


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